Debido a lo anteriormente descrito y a la falta de recursos económicos y de profesionales den ciencias médicas, el hospital no gozó durante este tiempo (y aparentemente durante todo el período anterior), de una reputación muy buena.
"Al hospital se le tenía horror por que había la creencia de que el que llegaba se moría" (Mata, 1970. Pág.51 )
Tres años más tarde, el 2 de julio de 1893, el Hospital se traslada a su propio edificio, estructura construida en la esquina noreste de la propiedad actual.
Es a partir de este período en que surge la figura de Maximiliano Peralta Jiménez, ilustre cartaginés, quien después de cursar estudios con las jesuitas, se dirige hacia Pennsylvania, Estados Unidos, en donde en 1896 se graduó a la Junta de Caridad de Cartago, y entregó su vida al servicio en este centro asistencial.
En relación con el personal médico capacitado para desempeñar labores en este centro, es importante destacar lo que el historiador cartaginés, don Jesús Mata, manifiesta:
"Si mi memoria no falla, entre 1900 y 1910 no había diez personas que fueran tituladas en medicina abogacía. Casi me atrevo a asegurarlo. Algunos médicos extranjeros aliviaban la situación..." (Mata, 1970. Pág.51) |
Este edificio fue destruido el 4 de mayo de 1910, por el terreno de Santa Mónica.
Con el fin de atender los heridos causados por la emergencia, se improvisaron en el parque central, galerones que recibieron el nombre de Hospital de Sangre el cual fue provisto de lo necesario, incluyendo alimentos. Sirvieron en este Hospital, entre otros que recuerda la historia el párroco Dr. Rafael Otón Castro, el superior de lo Capuchinos, Fray Agustín de Artesa y el doctor Maximiliano Peralta. (Mata, 1970, Pág.63; 1975.Pág. 11)
Sin embargo debido a la cantidad de heridos, este esfuerzo resultó insuficiente por lo que muchos pacientes fueron trasladados al Hospital San Juan de Dios de San José o al edificio metálico, en donde también fue improvisado un servicio de atención médica. (Mata, 1970. Pág.63)
Es en este período, que la tradición oral sitúa al hospital, 100 metros al norte de la Estación del Ferrocarril al Atlántico, en una casa de huéspedes en la Northern Railway Company, cedida a la Junta de Caridad mientras se establece en los predios norte, de la cuadra en donde actualmente se encuentra. (Mirault, 1991)
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