II. Instituciones Hospitalarias en la Colonia

Los primeros intentos que se realizaron durante la época colonial por contar con un centro hospitalario, datan desde inicios del siglo XVIII, con el Gobernador Don Diego de la Haya Fernández (1718-1727) quien ante la ausencia de médicos y boticas y la atención de los enfermos por parte curanderos irresponsables, funda un hospicio en una habitación de su casa. Al respecto se informa que:

" Lo proveyó de ocho camas, enfermera, cirujano y medicamentos. Estos incluían jarabes, polvos, ungüentos y emplastos importados de Panamá por él mismo. Los puso al servicio, no solo de la pequeña clínica, sino de todos los pobres que los necesitaran. Es muy posible que este hospicio se estableciera al finalizar 1719." (Chacón , 1967. Pág. 113)

También es importante destacar la dedicación que el mismo don Diego le dio a este centro, ya que se menciona que no solamente se hizo cargo de la alimentación de los pacientes, sino también de la sepultura de aquellos que por diferentes motivos hubiesen fallecido.

Se preocupó don Diego, por obtener conocimientos sobre medicina y consiguió libros que estudió regularmente. Prácticamente, se manifestó como benefactor de la salud de este pobre pueblo de Cartago, a cuyos vecinos auxiliaba sin cobrarles ni siquiera el valor de los medicamentos. Heredó su afición por la medicina a su hijo, Capitán José Nicolás de la Haya, quien ejerció la medicina práctica. (Chacón, 1967. Págs.114,115)

La colonización de la provincia y el asentamiento en Cartago se hizo lento y difícil, como se mencionó anteriormente, en parte por la miseria de sus habitantes y la poca atracción que ejercía una tierra inhóspita, cuyos vecinos sucios, llenos de odios, amarguras y quebrantos; se caracterizaban además, por ser pleiteros, chismosos e intrigantes contra las autoridades establecidas. (Blanco, 1967. Pág. 202; Fernández, 1967. Pág. 140)

El atraso, el aislamiento, la pobreza del pueblo unidas a las iras de la naturaleza se confabularon también, contra el deseo de los pobladores, de erigir su hospital.

La provincia de Costa Rica fue una de las zonas más pobres de todos los territorios conquistados y más alejados de la Capitanía General, por lo que no se constituyó en punto de atracción para los españoles que deseaban tener éxito en sus empresas o labores.

(...) " La pobreza del país fue factor determinante para que muchos de los profesores que se aventuraron a colaborar en la colonización de las tierras del Centro de América, no pensaran en radicarse permanentemente en la provincia. Ni era posible, por la misma razón, contratar los servicios de un profesor de medicina" (Barrionuevo, 1982. Pág. 31)

No se sabe si durante este período ingresaron al país médicos y cirujanos o cualquier otro facultativo en ciencias médicas, provenientes de la península Ibérica o de Guatemala.

Se conoce por archivos y expedientes, que por estos años (1728), se encuentra en la ciudad de Cartago don Pantaleón de la Padrosa, "médico y psiquiatra, famoso por las curaciones y demandas presentadas contra él, por los que salieron peor de sus manos."

Y que por 1741, ejerció la medicina en la provincia, don Francisco de Lafons Vidor, médico y cirujano. (Blanco, 1967. Pág. 247; Barrionuevo, 1977, Nos. 12 y 13 Pág. 27)

Además, con fecha desconocida, el fraile Jerónimo Sotomayor, curandero que por su afición a la medicina y a falta de facultativos, ejerció la medicina en la provincia por contratos con vecinos quienes se comprometían a pagarle doce pesos cacao al año siempre que el fraile estuviera en la ciudad y cuidara del contratante y de toda su familia.

(Barrionuevo, 1977. N. 14 Págs.21-22)

   

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