En cuanto a la necesidad de un centro hospitalario, cabe resaltar que en 1742, la Cofradía de la Virgen de la Soledad, construyó un convento en el predio de la ermita, (Chacón, Pág. 118) el que a mediados del siglo XVIII fungía como " convento Hospital de San Juan de Dios" (Fernández, 1967. Pág. 174)

De acuerdo con leyes promulgadas por Carlos V y Felipe II de España, se obligaba a construir hospitales anexos a las iglesias para los enfermos cuyos males no eran contagiosos y fuera de la población, los portadores de males infecciosos. En esta labor de atención a enfermos se destacaron las órdenes de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios y las Religiosas de Nuestra Señora de Belén. (Barrionuevo, 1975. N. Pág. 17)

En 1782, en visita que hizo, Monseñor Estaban Lorenzo de Tristán, Obispo de Nicaragua y Costa Rica, se compadeció de las miserias de este pobre pueblo y puso gran empeño en fundar un hospital para los moradores de la provincia. Esta idea tuvo gran acogida en el Gobernador Juan Flores. Se sabe que la salud de los ibéricos desmejoraba grandemente por razones higiénicas, climáticas (terrenos llenos de charcos y pantanos, inundaciones, humedad) y por la alimentación tan pobre. (Valle, 1975. Págs.7 y 8)

Sin embargo, la creación del hospital enfrentó en el último tercio del siglo XVIII, una gran oposición por parte de gobernadores y autoridades civiles y ciudadanos quienes no le perdonaron a Monseñor Tristán que terminara con el uso indebido de la "casa de los Angeles", casa que había mandado construir don Diego de la Haya Fernández para fines religiosos, y que les servía de pretexto para borracheras, orgías y extravíos a estas gentes, durante las fiestas religiosas y cívicas.

El obispo envió a la Real Audiencia de Guatemala, un memorial, el 25 de agosto de 1784 en el que solicitó que se concediese el convento de la Soledad, ocupado por religiosos, recoletos, para establecer un hospital, al cual donó, para su mantenimiento, la suma de 200 pesos. (Fernández, León, Págs.210, 211) Se debe hacer mención que al efectuar su donación el Obispo Tristán señalaba:


" Para ello (el hospital) ofrezca a V.S doscientos pesos que inmediatamente pondré a su disposición y en poder de quien destine, porque nada me importa que la Ciudad de Cartago, proceda ingrata y olvidada de los beneficios que le hice, para que yo siga constante en el amor que me deben aquellos infelices pobres" (León Fernández, 1975. Pág.205)

La petición del prelado fue resuelta favorablemente el 23 de setiembre de ese mismo año, para lo cual se ordenó a los Oficiales Reales de Nicaragua, el noveno y medio que correspondía a la Parroquia de Cartago, el que nunca llegó. (Blanco, 1967. Pág. 210)

En relación con el mismo asunto, manifiesta Lachner, que la Real Audiencia de Guatemala ordenó:

"Una contribución anual obligatoria para toda la provincia de Costa Rica, repartida en esta forma: Cartago, 181 pesos, 3 fanegas de maíz, 3 de cacao, 6 arrobas de azúcar y panela; Valle Hermoso, 62 pesos, doce fanegas de maíz y 40 arrobas de azúcar y panela; Heredia, 50 pesos, 16 fanegas de maíz, 1 de trigo y 15 arrobas de azúcar y panela; Esparza 11pesos; Bagaces 43 pesos. De esta contribución que montaba 369 pesos anuales, fuera del producto de los frutos agrícolas, se pensaba construir definitivamente el edificio para el hospital y mantener sus servicios en lo sucesivo"
(Lachner, 1909. Pág. 203)

   

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II Reseña Histórica
III
IV
V
VI
VII
VIII Acontecimientos importantes,
Periodo 2001 - 2007

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