El obispo Tristán es removido del cargo y enviado a Durango, pero en abril de 1785, al trasladarse a su nueva sede, recomendó la creación del hospital al Presidente de la Real Audiencia y donó 700 pesos con el fin de que algunos religiosos de Guatemala fuesen a Costa Rica a servir a dicho hospital.

El hospital fue establecido en el convento de la Soledad, regentado por los padres de la Orden de San Juan de Dios, traídos de Guatemala, para dicho fin.

La iglesia de la Soledad, estaba ubicada en parte de la cuadra en donde hoy se encuentran los Tribunales de Justicia, conocida durante la mayor parte del siglo XX como plaza de la Soledad. A continuación se presenta plano de la Iglesia de la Soledad:

Fuente: Fernández, F. La Plaza Mayor, Página 40, 1996.

Con el fin de dar una idea de lo difícil que era en esos tiempos la consecución de una institución de estas cualidades, se hará referencia al caso en forma breve.

Durante este período ingresó a la provincia, Fray Pablo Bancos,

"solicitó al gobernador que le pusiese en posesión del hospital y le entregase la iglesia de la Soledad, que estaba anexa" (Blanco, 1967, Pág. 245)

Esta situación parece indicar que Fray Bancos no había podido tomar el mando del hospital al ingresar a la provincia.

Se hizo cargo del hospital como facultativo, aplicando una medicina de emplastos y menjurjes, que a la postre le costaron caras demandas de parte de los deudos de los pacientes. (Fernández, 1980. Pág. 80; Blanco, 1967, Pág. 247 )

Barrionuevo evidencia esta problemática al afirmar que:

"Las señaladas circunstancias eran motivo de que personas de posición y preparación general aceptable, dentro del conglomerado español, asumieran parte de algunas de las labores médicas y de que el curanderismo encontrara campo propicio para su desarrollo. Eran numerosos los empíricos, también existían entre los religiosos, y bastante curiosos los medios que empleaban en sus labores, siendo los resultados, como es fácil de suponer poco satisfactorios la mayoría de las veces y también desastrosos.

No había ni siquiera boticas y la falta de criterio científico, que en repetidos casos enviaba a los pacientes a otros planos, era a veces reemplazado por cierta lógica" (Barrionuevo, 1982. Pág.31)

Pero este incipiente hospital es víctima, durante este período, junto con sus servidores, de una serie de intrigas originadas como se mencionó anteriormente, por el cierre de "la casa de los Angeles", la donación del noveno y medio, (que le correspondía a la curia de Cartago), para mantenimiento de los enfermos, la no entrega por parte de la Tesorería de Nicaragua de los dineros donados para el hospital y la oposición del cura don Ramón de Azofeifa. Todo esto dio origen a que se desatara un enfrentamiento entre el gobernado, el cura, los regidores y el fraile, quien al finalizar el siglo abandona la provincia al llamado de su superior, "fastidiado por las molestias de que había sido víctima el buen sacerdote". (Blanco, 1967, Pág. 246)

Es importante hacer notar que durante este período, los obispos muestran gran injerencia en aspectos de salud, como se manifiesta en la pastoral que manda publicar el obispo Monseñor Villegas en 1786:

"...cuyo motivo era una exhortación pública a causa de una enfermedad llamada de la "bola". una de las tantas que se propagaron en tiempos de la colonia, y al final de la misma carta se publicó la receta contra dicha enfermedad, con toda naturalidad y como si ello fuera de injerencia eclesiástica" (Blanco, 1967. Pág. 213 )

Otra manifestación de esta situación se da en la cuaresma de 1788 en la que ante epidemias que azotaron a la ciudad que iban de simple calentura hasta lepra, el obispo dispensa a los fieles de la abstinencia por cuatro días (Supra, Pág. 213)

Pese a toda oposición, el Hospital San Juan de Dios, se comenzó a acondicionar en 1791 en el mismo lugar y para ello se contó con la parte de las herencias que por decreto le correspondían. Un legado de 896 pesos del Teniente Coronel don Luis Méndez, donado en el año de 1789, no le fue entregado nunca a Fray Bancos, por las mismas intrigas con las que los ciudadanos, en este caso el albacea de don Luis Josef Prieto, enemigo del hospital, enfrentaban al Fraile.

Esta situación se agravó con la llegada del doctor en ciencias, Esteban Corti, en 1790 a Cartago. La venida del doctor Corti, obedeció a una invitación realizada por don José Vázquez Telles, enemigo encarnizado del hospital, a quien conoció en Madrid. Médico famoso en la sociedad cartaginesa, no sólo por sus curaciones, sino por sus enredos de faldas y amoríos, quien no se integro a trabajar en le hospital sino que ejerció la medicina en forma liberal, preocupándose grandemente por curar a los enfermos de lepra, a causa de un contagio muy grande que se generó en Cartago. (Fernández, León, 1975. Pág. 214)

   

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II Reseña Histórica
III
IV
V
VI
VII
VIII Acontecimientos importantes,
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