Todos los esfuerzos anteriormente documentados que manifiestan intenciones sanas de los vecinos, el clero y gobernadores fueron pasos muy difíciles, en el establecimiento de un hospital. Durante parte de este período, la sociedad enfrentó retos muy importantes para su consolidación como Estado. Al respecto, se transcribe lo que el Gobernador D. Bernardo Vallarino, manifiesta en 1818, que:
"La población total se aproxima a 60.000 almas- ...Los habitantes son bien morigerados, fuertes y robustos para todo ejercicio, aplicados a las artes y al trabajo, siendo su principal ejercicio la agricultura que limitan para cosechar lo preciso al consumo interior, pues aunque se dedican el comercio y tráfico exterior, éste se reduce a exportar a la provincia de Nicaragua alguna harina, azúcar, panela y papas en muy corta cantidad, porque no les proporciona comodidad alguna con respecto al costo y trabajo del transporte." (Fernández, León 1975 Pág. 234)
La sociedad, conglomerada de personas e instituciones que nacen, crecen, se desarrollan con identidad propia y mueren en ella, con formas y manifestaciones culturales y tecnológicas y determinadas por su entorno físico, manifestó durante estos siglos de colonización, limitaciones para satisfacer muchas de sus necesidades básicas de alimento, abrigo, seguridad y salud. Por lo que apenas en la primera mitad del siglo XVIII, se empieza a dar respuesta a algunas de estas necesidades, que aunadas con las ideas de la ilustración de igualdad de derechos: el derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad privada, a la salud, a la educación, ... empiezan a germinar incipientemente en nuestras tierras.