No obstante los obstáculos que enfrentaron aquellos cartagineses que formaron la Hermandad de la Caridad, siguieron alentando sus sueños de construir el hospital en su ciudad. Cabe recordar que durante todo este período en Costa Rica no habían médicos originarios de estas tierras por lo que el país contaba con muy pocos facultativos llegados de diferentes lugares de Europa o América. El primer médico costarricense, Don José María Montealegre Fernández, llegó al país en 1839 aproximadamente, procedente de Edimburgo, Escocia, en cuya universidad se graduó de médico y cirujano.
No está muy claro la ubicación del Hospital de Cartago, el que seguía prestando servicios sin un local adecuado. La tradición oral lo ubica en la esquina noreste de la plaza parroquial de la Parroquia ), en donde están asentadas las oficinas del Patronato Nacional de la Infancia. (Junta de Protección Social de Cartago; 1990, Pág.5 Valle, 1975)
También se le localiza al costado este de la plazoleta del actual edificio de la Comandancia de Cartago. (Jiménez, 1979)
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Perteneció a esta época, el doctor Jesús Jiménez Zamora, quien ejerció la medicina a mediados del siglo XIX y prestó ayuda al hospital de Cartago (Valle, 1975)
Ya para el año de 1874, la municipalidad de la provincia, acuerda ceder el "legado de los pobres" a la Junta de Caridad, para que "conforme a la mente del testador que fundó este fondo, se haga la distribución de los valores dichos" (Municipalidad de Cartago, 1874, Art. 2 Folio 17)
Entre este legado estaba la casa del Padre J. M. Carazo con sus muebles, la suma de 4.200 y una finca en Paraíso llamada Chirritales.
Del capital del legado, se cubrían además las cuentas del "médico del pueblo" , médico nombrado por la municipalidad para atender las necesidades de salud de los pobres de la ciudad. Entre estos médicos cabe destacar a don Lucas Alvarado, a don José María Jiménez y a don Juan Padilla (Municipalidad de Cartago, 1874-1877).
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